Salgo de ver Transcendence, la última película de Johnny Depp y la sumo a la larga lista de cintas que futurizan un apocalipsis tecnológico y que pone en la mesa nuestra dependencia a Internet.

Seguro este tipo de muestras son la comidilla perfecta para quienes padecen del miedo a la pérdida de la información o los riesgos del acceso a datos privados, recordándonos nuestra "dependencia" a las máquinas. A criterio propio puede que sus fobias estén fundamentadas, pero a mí resulta muy difícil llevar una empresa competitivamente, sin considerar a Internet y a la información en la nube como una de las principales herramientas de trabajo.

Hago memoria de hace más o menos 12 años cuando como usuarios finales corríamos detrás de quienes ofrecieran más espacio para email, o el mejor sistema para compartir información pesada (+ de 10 mb) entre dos máquinas remotas, donde el backup eran varios DVD y el disco duro no portátil de 10Gb. Y si voy más atrás, les hablo de disquetes y la verdad, no quiero.

La suma de muchas incomodidades y contra tiempos fueron resueltos cuando cientos de empresas en el mundo, le dieron importancia a lo que significa para nosotros el almacenamiento, compartir y claro, la seguridad.

"Hablar de Cloud Computing se agregó a la perorata de nuestros gurús informáticos"

Palabras nuevas se agregaron a la jerga tecnológica, Dropbox, Amazon Web Service, Google Drive, Skydrive, Megaupload, WeTransfer (etc.) y hablar de Cloud Computing se agregó a la perorata de nuestros gurús informáticos.

Se declaró la muerte del PC porque la portabilidad es la constante, el boom de los móviles, la música, los libros, las apps, los archivos y trabajos. ¡Todo en la nube!, todo en Internet.

Más de una década convenciendo a los clientes y amigos que un espacio en la web es más útil, eficiente y seguro, que un folder único en el portátil del gerente de ventas, o "nómina" en el escritorio de contabilidad. Hoy día desarrollar un proyecto digital en el que no se contemple por lo menos el acceso remoto para ver y compartir información, es en definitiva muy limitado por no decir retrógrado.

Aunque si para muchos tener archivos en carpetas online no ha sido fácilmente digerible el tema de los "servicios basados en la nube", para algunos otros parece algo que ni siquiera se puede masticar. Sin embargo, esos muchos cada día no son tantos. La llegada de la computación en la nube ha resultado ser una enorme ventaja frente a la información descentralizada, la "oficina abierta", la ubicuidad de los datos, la seguridad, y que usuarios como yo no tengamos que cargar con el portátil y nuestros archivos bajo el brazo para cotizarle al cliente, o saber cómo anda la empresa. Aunque todavía hay quienes se aferran a sus máquinas de escritorio con la fe ciega de que sus discos duros y memorias USB son la única y más eficiente manera de trabajar en digital. Pero les digo con seguridad que con el paso del tiempo serán menos.

Nos queda mucho por aprender. Entender el valor de la seguridad informática, aprender métodos para contraseñas seguras, entender que el concepto de propiedad no significa tras la puerta de la oficina, saber dónde sí y no acceder a nuestros perfiles y datos en la red; entender métodos para hacer backups y sincronización de datos; eligiendo herramientas que faciliten importar y exportar la información; aprender a trabajar en equipo gracias al teletrabajo, pero sobre todo que existen servicios online que aportan y reducen los costos por trabajo colaborativo.

Aprender que la competitividad además de la calidad y la marca se gana con eficiencia y respuesta inmediata y que si hemos escrito un email desde el celular sabemos lo que significa, entonces la gerencia de proyectos, el CRM de su compañía, la nómina, los contratos, propuestas y facturas, no están lejos de ser optimizados por servicios en la nube.

Aprender que los métodos cambian pero el concepto sigue siendo el mismo. Decidimos qué paso dar y a nuestro propio ritmo hasta que la competencia y el mercado nos obliguen ir más rápido o parar y rezagarnos.

Recuerdo que mi paso a los servicios en la nube no fue de la noche a la mañana, y que aún no termina. No imagino cercano un apocalipsis como el de Transcendence y si ocurre, en cuanto a lo que le pase la empresa no será diferente de otras catástrofes. Mi contingencia es hacer las preguntas de rutina cuando se elige una herramienta: ¿es escalable?, ¿cuál es el límite?, ¿puedo tener backups?, ¿en qué formatos? Calmo los temores y seguimos trabajando.

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