Cuando preguntamos a alguien cercano (coequipero, amigo, familiar, jefe o empleado) ¿Qué tan Creativo, Innovador y Emprendedor se considera?, frente a su respuesta y sin importar cual sea, indagamos: ¿cuál es su rasero para medir su respuesta? es decir, ¿Cuál es su medida para decir "mucho", "poco", "más o menos" y también el "depende"?

Algo que hemos notado, es que buena parte de las respuestas se basan en la utilidad social de sus acciones Creativas (es decir, si un tercero valora o no tu creatividad), y también; en una proporción mucho más grande de la comparación contra los grandes impactos. Esto último lo considero en muchas formas triste, es decir que si no igualo las acciones de lo que convencionalmente consideramos creativo (un gran inventor, emprendedor, visionario, artista) ¿no estaría creando, emprendiendo o innovando?. Creo todo lo contrario, claro que estamos siendo altamente creativos, innovadores y también que emprendedores.

Recién empecé un librazo, "El Espíritu Creativo" (Daniel Coleman, Paul Kaufman y Michael Ray) y uno de sus apartados toca lo que venimos hablando hace tiempo en Hackoi de los cambios pequeños, y lo escribe desde La Creatividad con "C" Mayúscula y la diferencia de hacerlo con "c" minúscula. Me hace tanto sentido más porque le agrega justificación y líneas a nuestra metodología y materiales. 

La sobrevaloración marketera de tres palabras puestas en mayúscula (Innovación, Creatividad y Emprendimiento) si bien las pone en la escena como acciones transformadoras, veo que medirlas a través de grandes impactos y metas le resta valor a lo que considero también transforma de manera significativa, cercana e individual, eso es cambiar, emprender, ser creativo e innovador con minúscula y de a pocos, en pequeños detalles y acciones limitadas en muchos casos a los espacios personales, familiares y puestos de trabajo.

Las versiones en mayúscula dejan de lado impactos personales que significan y dignifican, tanto porque reducen esfuerzos, tiempos, procesos y agregan valor, ejemplos de como pensar una forma de vestir y cambiar un closet, preparar la comida de manera diferente, asumir un reto deportivo de acuerdo a los hábitos personales, aprender un idioma, leer textos de tamaño y estilo no acostumbrados, cambiar la manera en que escribimos un correo, organizamos un puesto de trabajo para que sea más eficiente, atendemos un cliente, usamos una herramienta tecnológica, etcétera. 

Éstas pequeñas revoluciones creativas, innovadoras y con ese aire emprendedor, carecen de impacto medible, visibilidad, constancia y también mejora, y es obvio por muchas razones entre ellas la falta de público, difusión, documentación y la que considero resume las anteriores falta de valoración en comparación con las actividades que si se ganan la caracterización en Mayúscula de quien es un Emprendedor por crear y sostener un nuevo negocio, o Innovador porque definió un nuevo método de comercialización, o Creativo porqué redefinió un nuevo uso de un producto (y todas sus variaciones), cuando en la mayoría de los casos, esas Grandes Acciones vienen de la suma de muchos minúsculos impactos. 

¿Como hacer para que muchos pequeños y minúsculos cambios se conviertan en grandes y Mayúsculos impactos?

Respondería rápidamente “hacerlos”, pero eso es algo que ya está ocurriendo, pese a que el cerebro humano es una máquina que se resiste al cambio, la insatisfacción, la incomodidad y también en palabras de Victor Franz: ¡El hombre en busca de un sentido!, ya se está haciendo, falta es darles valor y continuidad y estos 2 puntos los consideramos parte del inicio, estas son nuestros pasos para valorar las acciones grandes pero escritas en minúsculas:

1.Haga la cita con el cambio y manténgalo en su vida y negocios

  • En su empresa propia o ajena, en su emprendimiento de garaje, sala o habitación, en la cocina, o estudio, - agende para usted y su equipo (si lo tiene) una fecha semanal para pensar, escribir (lo. que no se escribe se pudre y olvida), ejecutar y medir los cambios minúsculos.
  • Cree un tablero para aquellos cambios o éxitos que haya realizado por pequeño que sea, dele valor.
  • Agréguele también sus pequeños retos, esas tareas que sin ser grandes también requieren atención, y que al ver continuamente serán sus micrometas o metas a corto plazo, junto a ellas apunte los resultados de esos retos.
  • Si fuera una empresa, planee también esa como una reunión mensual o bimestral.

2.Cacaree los huevos - Comparta sus cambios

  • Hable sin pena de sus logros, por qué funcionaron y el por qué no, ¿para qué?, muchas veces un elemento creativo solo lo es cuando hay alguien que lo valida como tal porqué a él también le podría funcionar.
  • Aprenda y use la construcción de narrativas para compartir sus logros ya sea entre sus amigos, equipo, superiores, y subalternos, y si gusta también en redes, las acciones de innovación (también las minúsculas) son ejercicios de marketing puro.
  • Muchas grandes transformaciones se pierden solo por falta de un buen enfoque y también ausencia de comunicación. 

3.No tema pedir ayuda, la mayoría de los retos personales son cosa de todos

  • Sorprende ver que los problemas y retos propios son mucho más comunes de lo que imagina y una buena forma de salvar los problemas es darse cuenta que somos los únicos que los cargamos, que la inmensa mayoría de nuestros retos son peso de todos, así que si se soluciona un dolor colectivo, las opciones de negocio y mercado son muy viables.
  • Además, si cree que algo requiere un cambio, un ajuste; por pequeño que sea, pedir ayuda para corregirlo demuestra que no somos infalibles y tampoco nuestras ideas, que la colaboración y acciones abiertas tienen mucho sentido y utilidad. 

4.No se autoempendeje

  • Procure no enamorarse de la primera idea que se le ocurra, a eso le llamó Autoempendejarse tempranamente y es la habilidad natural de creer que lo primero que pensamos es la mejor solución, cuando eso obedece a nuestra primera impresión, conocimientos y seguridad personal, por no decir miedos. 
  • Produzca muchas ideas para solucionar sus pequeños y grandes retos, esa es la fuerza pura de la creatividad, no la cohiba y por mero entrenamiento creativo, preguntese: “¿habrá otra manera de hacer esto?”, “¿Cuántas tantas más?”

 

A esto le falta, ¿y tú, eres de los que prefiere los grandes cambios o los pequeños impactos?

Este artículo es buena parte y comienzo de lo que en Hackoi es nuestra metodología - Mext. Mínimos Extraordinarios, Si estás interesad@ en conocer más, contáctanos y te ayudamos a transformar continuamente organizaciones desde lo más pequeño y volverlo Extraordinario, 

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