Me gusta empezar una charla hablando de todo menos de la charla, una película, una historia, la anécdota camino al sitio del evento, cualquier cosa, ¿Por qué? Porque cuando esperas algo y te dan todo lo contrario, pones más atención, y cuando las temáticas a charlas son aquellas que muchos consideran “un ladrillo” vender e implantar la semilla de la curiosidad al público resulta más complejo.