Lo de las pantuflas es cierto, y sin ellas es bueno darse en el dedo pequeño y echar madres por un rato, y cuando me di un madrazo caminando por el ferri Marco polo aún con el sol en poniente, me dije “que torpe” por no ver la tapa que abre la bodega y está a ras del piso , “sóbese que pa’ eso Dios le dio manos “ eso decía siempre mamá, pero cuando me di la segunda vez, me hubiera declarado pendejo si no fuera por la excusa; quizás no válida para usted lector, “¡el atardecer a orillas del rio Orteguaza estaba espectacular, estaba anonadado!”, eso no quita lo pende

LinkedIn no es precisamente la red a la que más le dedico tiempo. Poco comento, poco interactúo, y lo uso para compartir los artículos relacionados con mi portal Turismoytecnologia.com, y como a que hace poco compraron SlideShare.net, socializo las presentaciones de mis conferencias. Esas interacciones han granjeado varias charlas, portales y consultorías,

Pero escribo esto pensando en el chocolate ( y hago babas) y es que en los 3 últimos meses han ocurrido varios eventos relacionados con el Cacao Colombiano que vale el tiempo mencionarlos por todo lado.

El 19 y 20 de septiembre,  estuvo abierta la Casa de Chocolate en Bogotá, ¡una cosa de locos!, literal, terminé catatónico e hiperactivo con tanto chocolate, de tantos sabores, colores, texturas, presentaciones, un niño chiquito y hasta molesto para con los expositores, pidiendo muestras gratis de barras, coberturas, bombones, e indeciso por cual no comprar.

Como decano de universidad en Colombia, declararía la visita obligada a todos los parques naturales, y exigiría tesis con la aplicación de los conocimientos adquiridos en las carreras, aplicados como beneficios para las regiones del país.

Foto: Bandera Colombiana pintada sobre el rostro de un niño.© Duncan Walker/Istockphoto

Los geeks, nerds, esclavos digitales, CM, somos minoría, y por más que nos veamos maximizados por nuestro nombre o @ en pantalla en un RT, alguna mención, los "me gusta" o cuando en Facebook comparten lo que decimos... está claro que en eso que llaman el "1.0": la vida real, las cosas son otras....

Parece una realidad alterna cuando nuestros followers y contactos muestran una tendencia social,  y en la calle, en los buses, en las empresas y finalmente en las urnas, la verdad es otra y esa, al parecer termina siendo la más cierta.