Lo de las pantuflas es cierto, y sin ellas es bueno darse en el dedo pequeño y echar madres por un rato, y cuando me di un madrazo caminando por el ferri Marco polo aún con el sol en poniente, me dije “que torpe” por no ver la tapa que abre la bodega y está a ras del piso , “sóbese que pa’ eso Dios le dio manos “ eso decía siempre mamá, pero cuando me di la segunda vez, me hubiera declarado pendejo si no fuera por la excusa; quizás no válida para usted lector, “¡el atardecer a orillas del rio Orteguaza estaba espectacular, estaba anonadado!”, eso no quita lo pende

Era el lunes 14 de diciembre a las 4 30 pm, a mi alrededor flotaban gracias a sus chalecos salvavidas unos 50 viajeros de múltiples nacionalidades, una de ellos era mi esposa, estábamos en alguna parte del caribe a un par de kilómetros de la costa de Aruba, un sol "diferente" a la mayoría de los que doran la piel en las playas colombianas.

"Y la señora junto a 10 asistentes más dijo que no tenía email".

Eso a estas alturas no me sorprendía. Ya llevaba varias charlas con operadores turísticos en la que la constante es una negación a los medios tecnológicos.