Era el lunes 14 de diciembre a las 4 30 pm, a mi alrededor flotaban gracias a sus chalecos salvavidas unos 50 viajeros de múltiples nacionalidades, una de ellos era mi esposa, estábamos en alguna parte del caribe a un par de kilómetros de la costa de Aruba, un sol "diferente" a la mayoría de los que doran la piel en las playas colombianas.

Todos con Snorker nos esforzábamos a ver lo que a más o menos 15 metros abajo se perdía y oxidada en el fondo del océano, a primera vista y palabras de quien nos llevaba en el Catamarán, el gran  carguero alemán Antilla, cuyo capitán Smith, prefirió hundir el barco antes que entregárselo a los holandeses, protagonizando así uno de los grandes naufragios del Caribe, resultado después de 60 años, a primera vista y con el chaleco inflado que te mantiene en la superficie, una escena azul verdosa como las tomas submarinas del Titanic, un paisaje casi desolador si no fuera por los cientos de peces. La estructura oxidada y corroída del carguero con una eslora de 122 metros.

Aunque para mi esposa y otros pasajeros casi daba miedo, la situación era diferente para quienes nos hundíamos y llegabamos hasta el metal, literalmente un jardín marino, la naturaleza recuperando su territorio hizo del navío un arrecife artificial, peces de todo tipo y plantas marítimas se incrustaron en cuanto resquicio había e lo hicieron su hogar, se sufrían los segundos de aire para bajar, echar un vistazo, levantar la cabeza, ver los cuerpos flotantes de los que miraban desde arriba y nadar - correr de vuelta a la superficie (No envidio a los que buceaban - No envidio a los que buceaban - No envidio a los que buceaban…Grrr), Luego Buscar a la negra entre la gente, y volver a intentarlo hasta que alguien me dijo que ya casi era hora de irnos, darles pan al aire a gaviotas acrobáticas, gozar el paisaje y a tierra en eso de las 6:30 pm.

Y esa solo fue una de las 4 tardes que nos dieron para gozar Aruba, invitados por Dirección Mundial de PR en Aruba, como ganador del premio de un viaje para dos por mi artículo Aruba, un Check que debo hacer en mi lista de viajes familiares, recién habíamos aterrizado el día anterior y el viaje en su totalidad una plácida aventura . Si lo resumiera en cortas palabras, elegiría esas – Placida aventura y le agregaría. Calma, buen comer, servicio y calidez humana. ¡No por nada le dicen La Isla Feliz!

En las noches cenando, en vez de llevarle la contraria a mi mujer; el mejor método para tener de que hablar, hacíamos memoria de lo que se hizo en el día. Y este fue el resultado a modo de bitácora (seguro me voy a extender, del carajo si llegan hasta el final y hacen comentarios). Empezare con información de contexto.

Datos curiosos de Aruba:

  • A Aruba los colombianos podemos viajar sin visa desde el 3 de diciembre
  • Está a hora y media de vuelo desde Bogotá, y a 30 min de Caracas
  • La temperatura no sube de 32ºC
  • ¡Tienen monedas cuadradas! Eso es toda una novedad para mí.
  • El inglés es el idioma más hablado después del papiamento; su lengua natural, (que también se habla en Curacao y Bonaire), pero la mayoría domina mínimo 3 o 4 idiomas, español es uno de ellos.
  • Casi la totalidad de los supermercados son de chinos, sus nombres los delatan (Ling & Sons, Kong Hing, Kon Fui, etc.) luego las caras y carácter de quienes atienden te dejan sin duda.
  • La isla es una gran roca y la población de grandes cactus destaca en la medida que andas y andas en sus 193 Km2
  • Me contaron que la 3ra población más grande de la isla eran colombianos. (casi me consta)
  • Sus vistosas y coloridas casas son en su mayoría de una planta, con grandes patios, y palabras de un habitante, 4 carros por casa.

1er día – Domingo

  • Llegamos al aeropuerto e iniciamos la fila de Avianca junto a cientos de viajeros,
  • La gente de la oficina de Aruba nos tomó foto, saluditos e indicaciones, me sentí un RockStar
  • Siempre es divertido ver gente reorganizando las maletas que van a bodega porque están muy pesadas y metiendo en la “bolsita” de mano. (no es chistoso cuando le pasa a uno).
  • Listo el Checking, empieza la fila en inmigración; anótese que teníamos apenas 10 minutos para embarcar. Y uno tras otro iban pasando leeentamente,
  • Todo el mundo mira disimuladamente a esa persona que la obligan a parquearse junto a la ventanilla porque seguro algo le falto, algo tenia, llevaría algo, no lo llevo, les parecería sospechosa. Conjeturas., - “¡eso no me pasara a mí!”, decía. Y llegue a la ventanilla:
    • “Señor, usted debe tener visa para viajar a Aruba”,
    • “perdona, pero hace 11 días fue levantada, ya se puede viajar a Aruba sin Visa, mire mi manilla, me la dieron en lanzamiento” (¡¡pendejo!!)
    • “Un segundo, ya averiguo”, sale y me deja pensando que quedaban 5 min para embarque.
    • “Sí, es así, no se requiere visa, no sabía” par de sellos,  “Siga” y patitas pa’ que las tengo!
  • ¡Ese soy yo y mi vida corriendo en los aeropuertos como si hubiera rapado una maleta! No, realmente no soy bueno perdiendo vuelos, soy malo pensando en sus tiempos.
  • Hora y medo de vuelo, lo amenizaron las imágenes de capítulos de Game Of Thrones traducido raramente, el sánduche, la cerveza, y mi esposa saltando de la felicidad “llegamos a Aruba, llegamos a Aruba” – sí, mal chiste, lo sé.
  • 5:30 hora local, aterrizamos en domingo en el Aeropuerto y a buscar quien nos lleve al hotel. Aleluya! encontramos a la gente de Palm Tours que fue la agencia operadora que se encargó de nosotros el resto del tiempo.
  • El conductor del bus era oriundo de la isla, y guardo silencio el resto del camino y nosotros hablando más que “perdido encontrado”, nos llevó a nuestro Hotel el Hilton.
  • De camino, el espectáculo de lo que parecía el edificio más alto en el horizonte resulto ser un gran crucero, una cosa de casi 20 pisos destacaba por encima de cualquier construcción. Más adelante tendría oportunidad de estar más cerca de esas cosas.

  • Entramos, primer detalle, el hotel no tenía puerta, una gran entrada abierta las 24 horas. Y la brisa traía el olor del mar, suave, cargado de verde, diferente.
  • A Registro, (ese miedo a que algo fallara y no estuviéramos en el sistema)
  • Llegamos a la habitación, ¡Descargar maletas y vamos a caminar!, esa noche cenamos en Fishes and More, literalmente exquisito, comida de mar con cierre de vino y postre, apenas para una luna de miel (¡llevamos 16 años casados!).

2do día – lunes

  • Dios comimos mucho y fue una larga noche, que carajos, no nos arrepentimos, ¡a la playa!,. no, primero al buffet, desayunemos.
  • El "maldito" Buffet, ver tanta comida elegir lo que más te gusta, y después encontrar más cosas deliciosas, la pena de llenar el plato. "Odio" los Bufets.
  • El restaurante del Hilton es continuamente visitado por “Chuchuis”, un pájaro que sería el equivalente de nuestra Maria Mulata en Cartagena, si descuidas el plato en la mesa él se lleva el desayuno. Con otros pájaros resultan la delicia del lugar junto a una iguana que camina entre los pies buscando quien le de comida.

  • ¡Al Mar!, esa deliciosa playa con un mar en absoluta calma, delicadas olas golpean una fina y pareja arena, digna para quien quiera que ser enterrado, (o lo obliguen los hijos)

  • Detalle, muchas personas de la tercera edad, algo que corroboramos con Guillermo, un superamigable peruano que servía de mesero en el restaurante del hotel. La isla es tan tranquila que es la favorita para quien quiera darse un descanso del ruido, los trancones, el acoso de los vendedores, la música estridente, ¡calma! y la playa lo demostraba, silencio y el sonido del mar, delicioso para nadar con calma hasta el límite permitido y de vuelta.
  • ¡Almuercito y al Catamaran! de nuevo el infundado temor de no estar en la lista, y embarcamos esa parte de la historia se las conté ya arriba y a Caretear.

  • Único Triste detalle, subido sobre la red en cubierta me quite las gafas, las puse en la cachucha, descanse los ojos, y al volver la vista, se las trago el mar, ¡ja a estrenar!
  • 6 pm y con bastante sol estábamos de vuelta en el hotel.
  • ¿A dónde vamos a cenar? Luego de una buena caminata nos atendía una filipina esforzándose por hablar español y yo por entender inglés, una cena exquisita sentados en él Le petit Coffee , un restaurante con aire francés, decorado con muchos cuadros de Botero.
  • De vuelta al hotel con un - "¡Comimos mucho!, pero ¡que rico!"

3er día, martes

  • Vamos al mendigo Buffet de desayuno
  • Caminata por la zona, y en la tarde a recorrer el Parque Nacional de Aruba, un desierto a la orilla del mar, otro mar comparado con la paz de la playa del hotel, grandes olas golpean las paredes, puentes naturales y las rocas,

  • El mar estaba tan fuerte que no pudimos remojarnos la existencia en la Piscina Natural, una zona de "descanso" en la que rocas gigantes rodean una porción de playa y en condiciones ideales te permiten nadar en el lugar, esta vez no fue.

  • ¡El Parque es gigante y me mordí de la envidia al ver gente recorriéndolo en bicicleta y varios solitarios corredores, babas!!
  • De vuelta, y con los riñones maltratados por lo abrupta de la ruta, le echamos una ojeada a las floridas edificaciones, casas y sus gigantescos patios con colosales cactus adornando todo el paisaje.
  • Y ese día lo terminamos en el Texas de Brasil, comiendo al estilo Rodizio y de nuevo yo enfrentado a un buffet aún más grande y rico.
  • Como detalle especial, 8 colombianos trabajan en el lugar, quien menos tiempo lleva en la isla es una costeña va por 10 años.

4to y ultimo día

  • ¡Vamos de compras! Y no fue fácil.
  • 3 pm al aeropuerto, esto está de lujo pero extraño los enanos y unas gafas.

¡Que buenos recuerdos, que gran destino, le puse un check a Aruba en mi lista de viajes, pero no fue suficiente, hay que volver y remarcarlo, mi luna y yo agradecidos con la oficina de prensa de Aruba, por lo que si llegaste hasta estas líneas gracias!, perdona, intenté ser breve.

En general no se cohíban. #ArubasinVisa es la oportunidad. Plan mochilero sale por +/- 4M, hay que ir a la isla feliz!!

. . Les dejo las fotos, o por lo menos las que mi mujer me dejó publicar.

¿Y vos? ¿Ya fuiste? Cuéntame tu experiencia en los comentarios.

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